10 de agosto de 2019

Mentira, no estaba de vacaciones

Agazapada. Esperando varias señales. Indicios de que en otro lugar alguien aguardaba, como yo, a que la verdad le desbordarse.
Mi propia experiencia me ha vuelto recelosa a las frases lapidarias, soltadas así, sin más, por el mero hecho de encontrarlas bellas en boca de otros y hacerlas tuyas...
Mi indulgencia con el mal, y mi respeto al que piensa distinto a mi me convierten en un ser cauto, poco amigo de invocar eslóganes que ya no me creo ni yo...
La solución, o el problema, véalo usted como quiera, es que no estoy ciega. Y veo, y leo, y pienso. Y empiezo a conocer, y comienzo a comprender a mucha gente. A algunos que incluso tiempo atrás parecían muy diferentes a mi. Pero eso no me abochorna. Me hace sentirme más grande. Más sabia. Más en paz.
Doy gracias a lo que soy y a lo que tengo. Gracias a sentirme cada día más conectada al mundo. Aunque en muchas ocasiones, a veces, en demasiadas, me descubra sola, sin interlocutor alguno....escribiendo palabras de amor, de gratitud y de amistad, como estas....

26 de enero de 2019

Caso Julen: ¿Cacería mediática o cacería a los medios?


Llevo muchas horas haciéndome la misma pregunta: ¿debo o no debo opinar de esto? Más allá de que el sólo formulármela ya revele sin género de dudas parte de mi condición, lo que seguro indica es que el asunto me suscita más interrogantes que respuestas.

No me parece oportuno empezar sin dar las gracias a aquellas personas que han sido más rápidas que yo al elaborar su hipótesis y al publicarla con certeza y elegancia. Pretendo hacer lo mismo, sabiendo que, por no ofender y, por seguro, otras muchas razones, muy poca gente se encargará, una vez leída (de resistir tal tortura) de compartirla. Porque si mi sólo objetivo fuera ese, estaría yo sola boicoteando mi propio proyecto. Y no es tal mi intención.

Hablo de criticar abiertamente lo que algunos han empezado a llamar “el circo mediático” en torno al accidente y hallazgo de Julen. Hablo de criticar, de hacer crítica, de hacer análisis, si se puede y está en mi mano. No hablo de dinamitar. Y hablo del interés de muchos en que su teoría del “circo mediático” alcance visos de viralidad. Tan condenable como eso mismo que ellos tratan de condenar.

Yo no espero más repercusión que conseguir, cuando menos, que quien soporte la lectura de este documento pueda pararse a reflexionar unos minutos sobre lo que voy a expresar aquí. Si no llega a miles de personas no me interesa lo más mínimo.
Estas reflexiones me las guardo para mí, aunque, empapadas del narcisismo de todo buen periodista, esperan ser leídas por alguien más -lamento decepcionar a todos aquellos colegas que ahora mismo están viendo en mí el pálido reflejo del periodista que se cree Robinson Crusoe lanzando un mensaje en una botella al mar, la imagen que os hagáis de mí ocupa mi segundo lugar en mis preocupaciones actuales- y disfrutaría mucho si fueran comentadas y debatidas, en resumen, enriquecidas.

Comenzaré explicando para aquellos que no lo sepan, que los acontecimientos devenidos a partir de lo ocurrido el pasado domingo 13 de enero en una finca del cerro de la Corona, en Totalán, guardan en su esencia los elementos fundamentales para ser tratados como noticia. No quiero discutir aquí si fue oportuno o no dar el pistoletazo de salida con el asunto nada más producirse la primera comunicación pública del mismo. En ese sentido, y si resulta de vuestro interés, haré aquí un pequeño “despiece” de cómo comenzó todo, y si consideráis relevante que abramos un debate a partir de esto, estaré encantada de moderarlo y completarlo con mis aportaciones.

Eran las seis menos diez de aquella tarde de domingo cuando 112 Emergencias Andalucía reportaba su primer “tweet”
sobre el rescate de un niño de dos años caído a un pozo en Totalán.

No esperaron las respuestas. Desde el sinnúmero de internautas simplemente preocupados, curiosos por conocer la última hora (sí, luego volveré también a esto, al término “última hora”), hasta, por desgracia, como siempre en Twitter, los ahora llamados “cuñados” o interesados en armar ruido para, de paso, llevarse su momento de publicidad.

Éste es el caso de esta empresa de seguridad afincada en Murcia,
que en menos de seis horas ya estaba cuestionando la calidad y número del material empleado en las más inmediatas horas del rescate.

Que las dudas entren y salgan de una no es más que la consecuencia de reaccionar de manera alérgica a tan elaborado cóctel de sutilezas en el que se ha convertido (y así lleva siendo desde décadas) el mensaje que sale de los medios de comunicación. Cóctel más rico en matices, y por supuesto mucho más embriagador, en tanto el tema que es troncal en todos esos mensajes es más animal, más visceral, más próximo a lo instintivo que a lo lógico. Es realmente delirante si lo piensas fríamente. Dejar que las notas musicales de una melodía lanzada al audio 2 de un VTR (así llamamos a las noticias los periodistas en la televisión) eviten excitar tus sentimientos cuando simplemente estás atendiendo a un reportaje en televisión es imposible.

Sé de lo hablo. Y sé que quien no ha estudiado los medios, no es del oficio, no tiene casi ni idea de lo que hablo. Pero esto es tan sencillo como explicarlo. Yo tampoco sé qué efectos tiene en mi organismo cada uno de los excipientes que se integran en determinados alimentos que ingiero, y no por ello dejo de comerlos, y no por ello dejo de tener la inocente impresión de que ciertos alimentos me sentarán mejor o peor que otros, y no sabré nunca por qué, en el fondo, si no me detengo a estudiar química.

A quien se sienta delante de un televisor le mueven tantos motivos como personalidades hay en la Tierra. Eso jamás lo sabremos por más que se inventen los más sofisticados medidores de audiencia. De lo que no cabe ninguna duda es de que, como plato elaborado que es, la crónica televisiva contiene tantos ingredientes que imposible que ninguno de ellos pase por delante de nuestro cerebro sin dejar algún rastro, sin impactar, por imperceptible que sea.

He estado las últimas horas muy pendiente de las respuestas que pensaba recibir de colegas de profesión que se han lanzado prestos a condenar el tratamiento que se ha dado al caso Julen. Apelando a su formación y experiencia, he esperado que argumentaran sus acusaciones con ejemplos, pero lamento decir que he recibido la callada por respuesta.

Por desgracia para mí, yo, que he vivido estos trece días a caballo entre las llamadas de teléfono de mis compañeros enviados a Totalán, las publicaciones de la prensa digital (prensa, sí, nada de redes sociales ni pseudo periódicos digitales), y las imágenes que seguía en directo de los acontecimientos, yo... decía, no me había expuesto a determinados programas de televisión que, al parecer, han sacado toda la artillería para diseccionar, en ocasiones sin ningún rubor, todos y cada uno los matices más íntimos del caso Julen. Este encontronazo con la “realidad de la pequeña pantalla” me ha apenado y me ha dejado ya sin ganas de recibir la respuesta de esos colegas. Ya no la necesitaba, como yo misma decía, abatida, tras verlo... “he tenido suficiente".

Dejo para los expertos en otras materias el resto de toda suerte de conclusiones acerca del alcance social que ha tenido y tiene aún el suceso ocurrido en la localidad malagueña. Mi trabajo termina en el momento en que dejo de tener conocimientos y formación para opinar sobre cosas de las que no sé absolutamente nada. Por eso no voy a entrar en opiniones sobre cuestiones técnicas y organizativas, ni tampoco sobre la investigación policial sobre el caso. En el área en la que sí me encontraréis batallando es en esta: en la del análisis templado, sobre la cobertura mediática del hecho. Este es un ovillo denso, así que dejo muchos flecos abiertos a vuestra participación. Gracias por leerme. 

9 de septiembre de 2018

El frío

Pues llegó el frío. Sí. Llegó ese momento que temía cuando creía que sólo el calor me podía salvar. Pero no. Esta vez llegó decidido a darme una lección. La enseñanza de que sólo aquello que de verdad te vale es lo que te arropa. Que lo demás es artificio y conjetura.
El frío llegó. Y lo hizo para decirte que una vez más no eres más que nadie. Pero también para decirte a tí, en tu interior, que eres tú, sí, tú, lo más valioso que puedes darte a tí misma, dándote a tí a través de lo que das a los demás.
Y llegó. En una mañana de bajas presiones. Cefalea matutina con un café necesario, para avisarte de ese mundo que sigue esperando de ti, por cansada que te encuentres.
Llegó para cambiar todos tus esquemas. Que por minuciosos que fueran siempre serían tan flexibles como el caprichoso azar desee. Y pueden con ello. Tú puedes con ello. Incluso puedes contra quienes no te conocen. Y puedes, más, mucho más aún, contra quienes creen conocerte para, gracias a ello, hacerte debilitar. Jajajaja. En realidad no te conocen.
Llegó el frío. Sí. Y hoy te cubres. Gracias a algo tienes con qué hacerlo. Tu corazón, en su inmensidad, sabe que siempre hay que guardar un trozo de manta para quien la necesita. Sabes cuidarte. Aunque nadie lo sepa. Llegó el frío.

26 de enero de 2018

La aventura de ver a tu banda en directo

Somos más de uno quienes seguimos a U2 desde sus orígenes. En casos como el mío, con orgullosa devoción puesto que no sucumbí a esos periodos de desencanto que sé muchos pasaron.
La salida al mercado, en los años 90, de trabajos como 'Atchung Baby', 'Zooropa', o 'Pop', levantaron ampollas entre quienes consideraban que Bono y los suyos debían seguir anclados en los sonidos del 'Rattle and Hum' o 'The Joshua Tree'.
Quienes nos hemos mantenido fieles somos de esa clase de seguidores que hacemos lo imposible por escucharlos en directo cada vez que nos es posible. Y hete aquí que, tras 13 años de espera, la banda regresa a Madrid.
Hoy, a las 10'00 de la mañana, salían a la venta, para el público general, las entradas para el concierto que darán en el Wizink Center el próximo 20 de septiembre. Algunos avezados, entre los que me incluyo, nos procuramos reservar a finales de 2017 el nuevo lanzamiento, 'Songs of Experience', confiando en una promoción que anunciaba ventajas en la preventa de sus entradas (entonces aún no habían confirmado gira para 2018). El pasado lunes se ponían a la venta dichas entradas de preventa, pero me fue imposible encontrar localidades a menos de una hora de lanzarse al mercado. Me daba pavor perder la oportunidad, y por ese motivo, canjeé mi código de preventa para el concierto que darán el 16 de septiembre en Lisboa: AHORA SÉ QUE ACTUÉ BIEN. No me quedaré sin verlos.
Con todo, en mi empeño estaba llevar a mi familia a mi cita con Madrid, de modo que hace dos horas monté cuartel general ante el ordenador, confiando en adquirir al menos las cuatro localidades que me permitirían mostrar a mis hijos la maravilla que supone ver en directo a U2 (considero ésta una tarea educativa, como pueda ser otra cualquiera).
Mis esfuerzos han sido en vano, como, imagino, los de miles de fans que han visto cómo su ilusión vuelve a postergarse. Ahora U2 cuelga el cartel de no hay billetes y emplaza a una segunda cita, el 21 de septiembre, para la que se abre taquilla virtual el próximo 2 de febrero.
Os dejo un vídeo en el que podéis comprobar lo dificil que me ha resultado obtener las entradas...

https://youtu.be/PdjNd7WM6YE

Hasta 2 millones de personas conectándose durante la mañana de hoy para conseguirlas. Son datos facilitados vía telefónica por Ticketmaster. El audio del final no se escucha muy bien, pero así me lo han indicado.

Otra prueba más de que U2 sigue 'on the road', y que su ejército de fieles no deja de crecer.

4 de octubre de 2017

No me fío. Ya no cuela.


Cada día que pasa más miedo, cada hora que avanza más náusea. No, Don Felipe, yo así no puedo tranquilizarme. No, Don Mariano, yo así no puedo sentirme orgullosa. No, Don Carles, yo así no pienso quedarme callada. No, Don Pedro, yo así no puedo cerrar los ojos y creerle. No, Don Albert, yo así no veo soluciones. No, Don Pablo, yo así no puedo confiar en la templanza política.

No me fío. Y con ustedes me pasa desde siempre, pero ahora aún mas que nunca. Me pasa como cuando uno de mis hijos me dice que puede que traiga un suspenso, pero que él/ella ha estudiado. Ya no cuela, les conozco demasiado bien. Y con sus palabras y actos, con sus silencios y condenas han terminado por retratarse, TODOS.

No me queda un duro para un psiquiatra, y me veré desahuciada, con el corazón roto y la cabeza estallada. Y por eso antes de que acabe de enloquecer quiero dejar algo escrito, por si en cualquier momento también pierdo la cordura, como les ha pasado a ustedes.


El telón que nos han puesto delante ustedes, los dirigentes, -porque ninguno tienen derecho a llamarse políticos ni estadistas (les falta talla humana)-.... Ese telón es tan denso que ya no reconozco ni a quienes quiero. Les veo embravecidos con consignas que puede que partan de nobles premisas, porque aquí "nadie es más malo que nadie"... Pero me duele, porque están todos tan histéricos como yo, así, aquí, vomitando mis movidas mentales es como me alivio, al menos un poco. Por eso a todos mis amigos y seres queridos (créanme los tengo de TODOS los colores) a TODOS les entiendo, aunque no comparto todas sus ideas.


A ustedes, perdón por lo que viene ahora, no les entiendo. Es más, les culpo, estoy muy irritada con su ineptitud general, y les deseo a todos al menos la mitad del temblor de tripas que me están causando a mí y a la muchísima gente que quiero.

6 de diciembre de 2016

Las demandas vitales

No sé qué tipo de salto quieres que dé, vida. Pero me has soltado los grilletes y ahora que los siento aquí, rodeando mis tobillos pero ya sin la presión que me ejercían... los miro y mis ojos se nublan.
Sé que quieres que sonría de corazón, vida. Sé que me empujas a diario para que lo haga. Que pones en mi camino divertidas bolas de algodón para que las esquive y distraiga mi pensamiento. Para que las mire y mueva mis ojos de sus tonalidades pastel al cielo, para que guiñe los ojos, entrecierre mis párpados y que la intensa luz entre en mí sin cegarme... para que perciba todos los colores y la suma de ellos en uno. Para que me vea obligada a girar sobre mis talones, dibujando un paso de baile y al fin, salte sobre ellos, marque el comienzo de esa danza que me suelte, que los deje atrás, oxidados y llenos de recuerdos.
Sé que es lo que quieres, que me quieres feliz, libre, decidida... vida... ay vida mía.... me pides todo para darme tú a cambio la inmensidad. Estás tan dentro de mí que sabes mejor que yo qué es lo que necesito. Lo has vivido todo conmigo, VIDA... sí, tú, mi vida, mi ser, mi combinado celular, mi esencia.
No me quieres lejos de mí, me quieres tuya y solo tuya. Vida... deja de pedirme tanto, y simplemente tiéndeme la mano. Dame el abrazo que se desvaneció tras la primera decepción. Recupérame vida, quiero seguirte, pero aún sigo atada. Ayúdame a salir. Deja que me sostenga en tu pecho.

26 de julio de 2016

La noche

La noche es
Ese cartílago oscuro
Que impermeabiliza los dolores
Que ensordece los graznidos
Y da eco a los gritos silentes de las almas despiertas

La noche
Es el silencio que me coje de la mano
Orillando todo el contorno de la tierra
La que me ilumina a esos lugares con los que sueño
La que da penitencia al injusto
La que para el galopante corazón del joven indomable
La que cubre y sostiene a medio mundo
Cuando el otro medio, cada amanecer, se levanta